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Los países con mayor población

Escrito por MundoNations Editorial · 24 de mayo de 2026 · 6 min de lectura

Un cambio histórico en el podio demográfico

Durante décadas, China fue indiscutiblemente el país más poblado del planeta. Pero según estimaciones de la División de Población de las Naciones Unidas, hacia 2023 India superó a China para convertirse en la nación con más habitantes del mundo, con una población que rondaba los 1,428 millones de personas frente a los aproximadamente 1,425 millones de China. Este cambio, más simbólico que dramático en el corto plazo, refleja tendencias demográficas de fondo muy distintas entre ambos gigantes asiáticos.

India: crecimiento sostenido pese a la desaceleración

Aunque India ya es el país más poblado del mundo, su tasa de crecimiento demográfico ha venido desacelerándose de forma constante en las últimas décadas, un patrón habitual a medida que los países se desarrollan económicamente, mejora la educación -especialmente femenina- y se expande el acceso a métodos de planificación familiar. Aun así, dado el enorme tamaño de su población base, India continuará sumando decenas de millones de habitantes adicionales durante las próximas décadas, según proyecciones de Naciones Unidas, antes de estabilizarse hacia mediados de este siglo.

La población india se concentra especialmente en estados como Uttar Pradesh, que por sí solo alberga a más de 200 millones de personas, una cifra que lo convertiría, si fuera un país independiente, en uno de los más poblados del mundo por sí mismo, superando a naciones enteras como Brasil.

China: el gigante que empieza a envejecer

China, por su parte, alcanzó su pico poblacional aproximadamente en 2021 o 2022, y desde entonces ha comenzado a registrar descensos demográficos año tras año, un fenómeno atribuido principalmente a las consecuencias de la política de hijo único, vigente entre 1980 y 2015, que redujo drásticamente la tasa de natalidad durante más de tres décadas. Pese a que el gobierno chino relajó primero esta política a dos hijos en 2016 y luego a tres en 2021, la tasa de natalidad no ha logrado recuperarse significativamente, en parte debido al alto costo de vida en las grandes ciudades y a cambios culturales en las prioridades de las nuevas generaciones.

Este envejecimiento poblacional plantea desafíos económicos serios para China en las próximas décadas, incluyendo presión sobre sus sistemas de pensiones y una eventual reducción de su fuerza laboral disponible, factores que los economistas consideran clave para entender los límites futuros de su modelo de crecimiento.

Estados Unidos: el tercer lugar sostenido por la inmigración

Estados Unidos ocupa el tercer lugar en población mundial, con más de 340 millones de habitantes hacia 2024, muy por detrás de los dos gigantes asiáticos pero muy por delante del cuarto país en la lista. A diferencia de India y China, buena parte del crecimiento poblacional estadounidense de las últimas décadas se ha sostenido gracias a la inmigración, dado que su tasa de natalidad nativa, al igual que en la mayoría de los países desarrollados, se ha mantenido por debajo del nivel de reemplazo generacional.

Indonesia, Pakistán, Nigeria y Brasil

Completando los primeros puestos del ranking mundial se ubican Indonesia, el archipiélago más poblado del mundo con más de 280 millones de habitantes concentrados especialmente en la isla de Java; Pakistán, con una población superior a los 240 millones y una de las tasas de crecimiento demográfico más altas entre los países grandes; Nigeria, el país más poblado de África con más de 220 millones de habitantes, y proyecciones de Naciones Unidas que sugieren podría convertirse en el tercer país más poblado del mundo hacia finales de este siglo, superando incluso a Estados Unidos; y Brasil, con más de 210 millones de habitantes, el país más poblado de América Latina.

El caso de Nigeria y el futuro demográfico de África

El continente africano concentra buena parte del crecimiento demográfico proyectado para las próximas décadas. Según estimaciones de la División de Población de Naciones Unidas, la población africana podría duplicarse entre 2024 y mediados de siglo, impulsada por tasas de natalidad todavía elevadas en varios países del África subsahariana, incluso mientras la mayoría de las regiones desarrolladas del mundo -Europa, Asia oriental y partes de América- enfrentan tendencias de estancamiento o descenso poblacional.

Un mundo que envejece de manera desigual

Uno de los fenómenos demográficos más relevantes de las próximas décadas será la creciente divergencia entre regiones que envejecen rápidamente -Europa, Japón, Corea del Sur y China- y regiones con poblaciones jóvenes y en crecimiento, especialmente África subsahariana y partes del sur de Asia. Japón, por ejemplo, ya registra desde hace años más muertes que nacimientos, y su población total ha venido descendiendo de manera sostenida desde comienzos de la década de 2010, un patrón que Corea del Sur también enfrenta de forma todavía más pronunciada, con una de las tasas de fecundidad más bajas jamás registradas en el mundo, por debajo de un hijo por mujer hacia la década de 2020.

¿Por qué importa este ranking?

La distribución de la población mundial no es solo un dato estadístico curioso: tiene implicaciones profundas en materia económica, geopolítica y ambiental. Los países con poblaciones jóvenes y en crecimiento, como India o Nigeria, cuentan con lo que los economistas llaman "bono demográfico": una proporción alta de población en edad laboral que, si se acompaña de inversión en educación y empleo, puede impulsar décadas de crecimiento económico acelerado, tal como ocurrió en China durante las últimas cuatro décadas. Por el contrario, los países que envejecen rápidamente enfrentan el desafío inverso: sostener sistemas de pensiones y salud con una proporción cada vez menor de trabajadores activos por cada persona jubilada.

Proyecciones hacia el futuro

Según estimaciones de Naciones Unidas, se espera que la población mundial total, que rondaba los 8,200 millones de personas hacia 2024, continúe creciendo hasta alcanzar un pico cercano a los 10,000 millones hacia la década de 2080, para luego comenzar a estabilizarse o incluso descender levemente. India probablemente mantendrá su liderazgo demográfico durante buena parte de este siglo, mientras Nigeria y otros países africanos ganarán peso relativo de manera creciente, redibujando gradualmente el mapa de la población mundial tal como lo conocemos hoy.

Densidad poblacional: otra manera de leer el mapa

El ranking de población total no debe confundirse con el de densidad poblacional, un indicador que cuenta una historia distinta. Países como Mónaco o Singapur presentan densidades poblacionales extraordinariamente altas pese a tener poblaciones totales modestas, simplemente porque concentran a sus habitantes en territorios muy reducidos. En el otro extremo, países como Canadá, Australia o Rusia, pese a figurar entre los más extensos del planeta, tienen densidades poblacionales bajísimas debido a que buena parte de su territorio -zonas árticas, desérticas o de estepa- resulta poco habitable en términos prácticos. Esta distinción resulta clave para entender por qué algunos de los países con mayor población absoluta, como India o Bangladés, enfrentan además desafíos particulares de infraestructura urbana, dado que combinan una población enorme con una densidad también muy elevada en sus principales centros urbanos.

Migraciones internas y megaciudades

El crecimiento poblacional de los países más habitados del mundo no se distribuye de manera uniforme dentro de sus propios territorios: fenómenos de migración interna del campo a la ciudad han generado algunas de las megaciudades más grandes de la historia humana. Yakarta, en Indonesia, junto con su área metropolitana, supera los 30 millones de habitantes; Delhi, en India, se acerca a cifras similares; y São Paulo, en Brasil, concentra a más de 20 millones de personas en su región metropolitana. Este proceso de urbanización acelerada, que continúa en marcha en buena parte de Asia y África, plantea desafíos considerables en materia de vivienda, transporte público, gestión de residuos y acceso a servicios básicos, convirtiéndose en uno de los grandes temas de planificación urbana del siglo XXI para los países más poblados del planeta.